Era sexy, muy sexy, atractiva, locuaz y simpática. Esa es la imagen que tengo de la primera vez que vi a Gaby.

Fue hace 20 años, yo estaba haciendo la mili, y mis padres me pidieron que los acompañe a ver a unos familiares que no veían hace mucho tiempo, años quizá. Eran unos tíos míos que y nunca había conocido, tíos lejanos, lo que me despertó mas el interés de conocerlos y conocer a la familia.

Cuando llegamos, muchos abrazos, besos, presentaciones, tíos, primos, casi primos, y algunos que ya ni eran primos. Y allí estaba ella, una chica distinta al resto, de lejos se notaba que marcaba la diferencia, morena, delgada, atractiva y con una preciosa sonrisa.

Desde el primer momento hubo cierta química entre nosotros, ese día hablamos toda la tarde y casi toda la noche, conectábamos muy bien, y me gustaba mucho esa chica, y noté que también yo le gustaba, a pesar de que éramos casi primos, muy lejanos.

Después de ese día no volví a ver a Gaby hasta después de varios años, a pesar de que yo había ido a su casa en varias oportunidades con el pretexto de visitar a la familia, pero en realidad iba a verla a ella, pero nunca la encontraba. O estaba en la universidad o había salido, etc., etc., pero nunca la encontraba.

Fue varios años después que la volví a ver, había cambiado un poco, pero igual sentía cierta atracción por ella. Charlamos un poco, y nos despedimos. Nunca pasó nada entre nosotros a pesar de que nos encontrábamos muy de vez en cuando en alguna reunión.

Pasaron los años, me casé, tuve hijos, y me enteré que ella también se casaba. Me invitó a la boda, a la cual fui con mi esposa. Pero en la boda la vi distinta, algo en el fondo me decía que no era feliz, pero yo ya estaba casado, y solo la saludé y le deseé lo mejor.

Pasaron muchos años más, yo me separé de la madre de mis hijos, y había tenido alguna que otra relación esporádica, hasta que un día en un reunión familiar a la que normalmente yo no asistía, la volví a ver. Estaba mas madura, pero igual de simpática y mas interesante.

Ese da charlamos muchas horas, hasta que llegó el esposo, quien con muy mala cara me saludó y se la llevó. Fue allí donde me di cuenta que no era feliz, pero yo nada podía hacer.

Luego de unos años un grupo de primos y amigos me invitaron a asistir a un campamento a la sierra, y ella también estaba allí, pero sola, sin el marido, y pasamos toda la noche bebiendo y charlando, todos los primos y amigos, todos juntos.

Esa noche ella no se separó de mí, hablamos mucho, de muchas cosas, sobretodo de mi, de cómo me había tratado la vida hasta ese momento, y de mi soledad. Pero ella no me contó mucho de su vida, pero yo intuía que las cosas no iban bien.

Luego de varias semanas quedamos en salir a tomar un café, y ese día me contó que su relación estaba muy mal, que su matrimonio había sido un fracaso por la inmadurez de su marido, etc etc., pero solo fue un café, esa noche solo charlamos pero no pasó nada.

Fue unos días después que volvimos a quedar para comer juntos, pero antes nos fuimos a un malecón a la playa a charlar un rato. Mientras hablábamos, yo la miraba y me di cuenta que me seguía gustando, la miraba y tenía unas ganas locas de besarla, pero me controlaba por temor al rechazo, y no pasó nada.

Fuimos a comer y después de unos tragos nos dirigimos en mi coche con destino a su casa, pero en el trayecto, me dijo que no se sentía bien y que prefería descansar un poco antes de llegar a casa. Y le propuse ir a algún lugar donde descansar y no se me ocurrió otra cosa que llevarla a un hotel para que descanse.

Cuando llegamos al hotel me recosté en la cama y me puse a ver la tele. Ella también se recostó a descansar, pero a los minutos, se me acercó y me besó. Fue increíble ese momento, estábamos comiéndonos a besos y me gustaba mucho, pudo mas nuestra atracción y nuestras ganas que nos teníamos mutuamente que finalmente terminamos desnudos haciendo el amor. Parecíamos dos locos desenfrenados, nos deseábamos tanto y me gustaba tanto que terminé por correrme antes que ella, pero a ella no le importó, me dijo se sentía bien y muy satisfecha de haberme sentido.

Recuerdo claramente que estando aún los dos en la cama, ella me dijo que quería ser mi mujer para siempre, y yo por mi parte le pedí que dé por terminada la relación con su hasta entonces esposo. Y ella me dijo que así sería. Gaby me había cautivado. Sí, me había enamorado de Gaby.

Nuestros siguientes encuentros fueron tan apasionados como el primero, pero por alguna razón, Gaby no se corría, es decir no llegaba al orgasmo, pese a que se excitaba muchísimo y yo saca a relucir todas mis habilidades y experiencia en el arte del amor, pero aun así, no lograba que Gaby gozara como debe ser, pero a pesar de ello, cada día nos enamorábamos no gustábamos y nos deseábamos más.

Poco a poco descubrimos, que nuestros gustos, nuestros sueños, nuestra manera de ver la vida, nuestra filosofía de vida, entre otras cosas, era muy parecida, casi coincidentes; teníamos los mismos gustos en cosas sin importancia, como el color de las sábanas, hasta en asuntos mas tan trascendentales como nuestros sueños y objetivos en la vida. Pero aún teníamos el problema de sus orgasmos.

Decidimos ir con paciencia, ya que lo atribuimos a que inconcientemente, aun tenia el prejuicio (erróneo por supuesto) de que éramos primos. Aunque sí, es cierto, éramos primos, pero muy lejanos, de cuarto o quinto grado, si a ese tipo de vínculo aún se le puede llamar primos.

Hasta que llegó el día, una tarde en una habitación de hotel, Gaby se corrió, si, así como lo leen, Gaby se corrió como nunca y lo disfrutó muchísimo, y yo fui feliz por que ella era feliz, nunca había visto a una mujer que disfrutara tanto un orgasmo, era increíble, era un verdadera mujer.

De allí en adelante, todo fue pasión intensa, fuego puro, sexo increíble, orgasmos interminables, éramos el complemento ideal sexualmente hablando, hicimos tantas cosas juntos, tantas locuras. Somos cóncavo y convexo en el sexo y en el amor.

Muchas veces nos decimos mutuamente que nuestra relación es atípica, ya que lo nuestro empezó en la cama, y terminamos amándonos, y eso nos gusta.

Yo siempre digo que tengo a la mejor mujer del mundo, linda, sexy, ardiente, cariñosa, apasionada, y muy sexual debiendo añadir a eso que es culta e inteligente. Que más le puedo pedir a la vida. ¡ tengo a la mujer ideal!

La amo, la amo muchísimo, y ahora solo espero que pueda venir a Madrid lo más pronto posible y estar juntos para siempre, por que quiero envejecer a lado de esta mujer, al lado de “mi muñeca”

Gaby, te amo con todas las fuerzas de mi corazón y con toda la potencia de mi ....... .